El régimen lingüístico del sistema de patentes europeo tiene un impacto directo en los costes y tiempos de tramitación y validación. Conocer en qué idiomas se puede presentar una solicitud de patente europea, en qué lenguas se tramita, y qué traducciones deben presentarse durante el procedimiento y después de la concesión, es esencial para planificar una estrategia eficaz de protección internacional para una invención.
En este artículo vamos a repasar cómo funciona todo el sistema, no sin antes subrayar que las patentes son una intersección compleja entre ciencia, lenguaje y derecho. Cada solicitud representa una invención técnica con vocación jurídica y, como tal, la traducción del texto original debe formularse con extrema precisión terminológica y absoluta fidelidad al contenido. No se trata solo de trasladar palabras entre idiomas, sino de traducir conceptos innovadores, a veces inéditos, que delimitan el alcance legal de la protección de una invención.
Idiomas de presentación de una solicitud de patente europea
Las solicitudes de patente pueden presentarse ante la Oficina Europea de Patentes (EPO por sus siglas en inglés) en:
- Cualquiera de los tres idiomas oficiales de la EPO:
inglés, francés o alemán. - Cualquier otro idioma —como, por ejemplo, el español o el chino—, siempre que se presente una traducción al inglés, francés o alemán en un plazo de dos meses (Art. 14(2) Convenio sobre la Patente Europea, EPC por sus siglas en inglés).
Idioma del procedimiento ante la EPO: inglés, francés o alemán
El idioma oficial en el que se haya presentado la solicitud (o que se haya seleccionado para presentar la mencionada primera traducción) será también aquel en el que se publique la solicitud 18 meses después de su presentación, se desarrolle el resto del procedimiento escrito y se realicen las modificaciones necesarias en la solicitud de patente.
Traducción de las reivindicaciones tras la concesión
Cuando la EPO tiene intención de conceder una patente (Regla 71(3) EPC), requiere al solicitante:
- el pago de tasas de concesión y publicación, y
- la presentación de traducciones de las reivindicaciones a los otros dos idiomas oficiales de la EPO.
Por ejemplo, en el caso de una patente tramitada en inglés, se deben presentar las traducciones al francés y al alemán de las reivindicaciones (no la solicitud completa) para su publicación multilingüe en el folleto de la patente europea.
Traducción en validaciones país por país
Una vez concedida la patente europea, esta debe validarse en cada uno de los países designados donde se quiere que la invención esté protegida. Aquí es donde entra en juego el Artículo 65 del EPC, que permite a los Estados exigir una traducción del texto de la patente a su idioma nacional dentro de los tres meses siguientes “a menos que el Estado de que se trate establezca un plazo más largo”.
Solo Islandia (cuatro meses) y San Marino (seis meses) han extendido el plazo estándar que es, por tanto, de tres meses para la inmensa mayoría de los países firmantes del EPC.
Más adelante veremos que en ciertos países el Acuerdo de Londres elimina o simplifica los requisitos de traducción. Sin embargo, antes de llegar a ese punto conviene mencionar que el Convenio sobre la Patente Europea, en su Artículo 70(3), prevé que, en el caso de que se produzcan discrepancias entre el idioma oficial en el que se concedió la patente europea y la traducción utilizada para la validación, los Estados podrán establecer que prevalecerá la traducción si esta confiere un ámbito de protección menor.
Se pretende evitar así que las traducciones incluyan modificaciones interesadas que amplíen la protección de la invención; sin embargo, esto también muestra la importancia crítica de que las traducciones sean absolutamente rigurosas, ya que, de lo contrario el titular se arriesga a que el ámbito de protección para su desarrollo se reduzca en ese país concreto debido a incorrecciones en la traducción. Además, el mismo Artículo 70, en su párrafo (4)(b), establece que, incluso si se corrigiese la traducción durante la vida de la validación, cualquier tercero que hubiera salido al mercado sin infringir la traducción errónea original, pero que sí infringiría la traducción corregida, podrá continuar la misma actividad comercial sin tener que indemnizar al titular de la patente incluso después de la corrección de la traducción.
Sin ir más lejos, en España son de aplicación todos los artículos anteriormente indicados.
¿Qué es el Acuerdo de Londres?
El Acuerdo de Londres, en vigor desde 2008, es un tratado que reduce los requisitos de traducción nacional tras la concesión de una patente europea.
Se aplica solo en los países que lo han ratificado o que se han adherido, y permite:
- Eliminar completamente la traducción, si el idioma oficial del país coincide con uno de los de la EPO (inglés, francés y alemán).
- Limitar la traducción al texto de las reivindicaciones (no del texto completo), si el país no tiene un idioma oficial común con los de la EPO.
Gracias a que muchos países han adoptado este Acuerdo se ha conseguido un ahorro significativo en costes de traducción y gestión, así como agilizar el proceso de validación de patentes europeas en los distintos países firmantes del EPC
A pesar de ello, no todos los Estados contratantes del sistema de patentes de Europa han firmado el Acuerdo de Londres. El motivo más habitual para abstenerse de suscribirlo suele ser que consideran que las patentes deben estar disponibles íntegramente en su lengua oficial para garantizar la seguridad jurídica de sus ciudadanos (que no están obligados a entender los idiomas oficiales de la EPO) y el acceso pleno a la información técnica por parte de investigadores, empresas y tribunales.
Idiomas y validaciones de patentes europeas país por país
Si el texto de la patente está en inglés, en virtud del Acuerdo de Londres u otros acuerdos semejantes, la situación actual sería la siguiente:
| Requisitos de traducción | Países |
| No es necesario presentar ningún tipo de traducción | Alemania, Bélgica, Francia, Irlanda, Luxemburgo, Malta. Mónaco, Suiza-Liechtenstein, Reino Unido y Túnez |
| Solo traducción de las reivindicaciones al idioma nacional | Albania, Bosnia & Herzegovina, Camboya, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, Finlandia, Países Bajos, Hungría, Islandia, Letonia, Lituania, Macedonia, Marruecos, Montenegro, Noruega y Suecia |
| Requieren traducción completa del texto de la patente al idioma nacional | Austria, Bulgaria, Chipre, Eslovaquia, España, Estonia, Grecia, Georgia, Italia, Moldavia, Polonia, Portugal, República Checa, Rumanía, San Marino, Serbia y Turquía |
Validaciones en España: traducción íntegra de la patente concedida
España no es parte del Acuerdo de Londres. Por tanto, para validar una patente europea en España, sigue siendo obligatorio presentar la traducción completa del texto al castellano, incluyendo descripción, reivindicaciones, dibujos, etc.
Reiteramos aquí que revisar y asegurar la calidad de las traducciones no es una mera cuestión formal o lingüística, sino un acto de seguridad jurídica con implicaciones económicas y estratégicas.
Por ello, en ABG en los procesos de validación en España y Portugal cada traducción es revisada por profesionales especializados en la materia técnica correspondiente, y la tramitación se apoya en un sistema riguroso de doble control que garantiza precisión, cumplimiento de plazos y claridad para el cliente.
La patente unitaria y las traducciones
La entrada en vigor del sistema de la patente unitaria ha transformado significativamente la cuestión de las traducciones tras la concesión de una patente europea. Recordemos que este nuevo sistema que arrancó el 1 de junio de 2023 permite que una patente europea concedida tenga efecto en todos los países de la UE participantes presentando una única solicitud ante la EPO y sin necesidad de validaciones nacionales.
Hoy por hoy son 18 los países que forman parte del sistema de la patente unitaria y del Tribunal Unificado de Patentes (UPC, por sus siglas en inglés). En estos países “UPC”, aunque de forma transitoria se sigue pudiendo validar la patente europea país por país, ahora existe la posibilidad de solicitar el efecto unitario y que la patente sea válida en todos ellos mediante un único trámite. Para ello se dispone de un plazo de un mes desde la publicación de la concesión de la patente europea y debe ir acompañado de una única traducción.
El idioma de la traducción que acompaña la petición del efecto unitario depende del idioma en el que se haya tramitado esa patente ante la EPO:
- Si el idioma del procedimiento ante la EPO fue alemán o francés, se debe aportar una traducción al inglés.
- Si el idioma del procedimiento ante la EPO fue inglés, la traducción puede ser a cualquier idioma oficial de un Estado de la UE, sea ese país miembro del sistema de la patente unitaria o no.
España, el español y la unitaria
En la actualidad, España no forma del sistema de la patente unitaria; tampoco es firmante del Acuerdo de Londres. Por tanto, para que una patente europea sea válida en el país cuya economía ocupa el cuarto puesto en Europa es necesario presentar una traducción del texto completo de la solicitud de patente (no solo las reivindicaciones) y seguir ineludiblemente la clásica vía de validación.
Como hemos visto, se dispone de tres meses desde la publicación de la concesión de la patente para solicitar la validación en España, mientras que el plazo para solicitar el efecto unitario es de solo un mes.
Ahora bien, cuando el idioma del procedimiento ante la EPO ha sido el inglés, nada impide que se utilice la misma traducción al español para realizar ambos trámites, es decir, para solicitar primero el efecto unitario y después la validación en España. De hecho, desde la puesta en marcha del sistema de la patente unitaria este idioma se ha consolidado como el más elegido para acompañar la solicitud de efecto unitario, ya que, como decíamos, se aprovecha un gasto que es imprescindible cuando se quiere que la protección de una patente europea esté en vigor en España.
Para hacernos una idea, a día de hoy, alrededor de un tercio del total de las solicitudes de efecto unitario van acompañadas de una traducción al español; un porcentaje que se eleva por encima del 40% entre las patentes que se han tramitado en inglés y que, por tanto, son las únicas que pueden elegir aportar la traducción en cualquier idioma oficial de la UE.
Conclusión: las traducciones son una variable estratégica en la protección por patente internacional
En el sistema de patentes, los idiomas y las traducciones no son un aspecto accesorio, sino una variable determinante en cualquier estrategia de protección internacional. Los requisitos lingüísticos influyen directamente en los plazos, la seguridad jurídica y, especialmente, en los costes, que pueden representar una parte significativa del presupuesto total en función de los países en los que se busque protección.
Como hemos visto, en Europa, tras un Acuerdo de Londres que consiguió dar un paso en la simplificación de los requisitos lingüísticos, la entrada en vigor de la patente unitaria ha modificado completamente el panorama para las patentes europeas y ha generado nuevas oportunidades de eficiencia económica que conviven con la vía clásica de validación país por país, aún necesaria para obtener protección en mercados clave, como es el caso de España.









