PharmaMar: las patentes en una farmacéutica española que investiga el mar para luchar contra el cáncer

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El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, después de las enfermedades cardiovasculares. Lejos de ser optimistas, los organismos internacionales alertan de que las cifras van en aumento. De hecho, según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud, en 2040 serán diagnosticados cerca de 30 millones de nuevos casos en todo el mundo, lo que representa un 63,7% más que en la actualidad.

Ante esta perspectiva, la industria farmacéutica se esfuerza en investigar y descubrir nuevas moléculas para el tratamiento de la enfermedad. Una misión en la que se ha empleado a fondo PharmaMar, una de las diez farmacéuticas españolas que el Ministerio de Industria ha calificado recientemente como excelente teniendo en cuenta aspectos industriales, económicos y de investigación, desarrollo e innovación.  De hecho, esta biofarmacéutica cuenta ya con dos fármacos antitumorales, Yondelis y Aplidin, aprobados y comercializados en distintas partes del mundo que han sido desarrollados íntegramente en España.

En esta nueva edición de #ABGclients entrevistamos a Fernando García Chapinal, jefe del Área de Propiedad Industrial de PharmaMar, quien nos habla del origen e historia de la compañía y de su labor en la gestión de sus activos intangibles.

PharmaMar: del mar al laboratorio

¿Puede contarnos brevemente la historia de PharmaMar?

PharmaMar es una compañía biofarmacéutica centrada en la búsqueda de nuevos compuestos de origen marino para el tratamiento del cáncer. La compañía fue fundada en el año 1986 por D. José María Fernández Sousa-Faro.

¿Cómo nace la idea de investigar compuestos de origen marino?

La idea surge sobre la base de que, por aquel entonces, ya existían bastantes productos naturales de origen terrestre que habían sido desarrollados y comercializados para el tratamiento de distintas enfermedades, incluido el cáncer. Sin embargo, el mar no había sido explorado hasta la fecha y sabíamos que contiene la mayor biodiversidad de nuestro planeta.

Un 80% de seres vivos son de origen marino, lo cual pensábamos que ofrecía una oportunidad única para el descubrimiento de nuevos compuestos con actividad antitumoral. Es más, algún estudio indica que alrededor del 1,8% de los extractos naturales de animales marinos podrían contener principios anticancerígenos.

¿Por qué centrarse en compuestos de origen marino?

Siguiendo esta estrategia PharmaMar se ha convertido en la empresa líder mundial en el campo de la oncología, alcanzando hitos tan importantes como el de ser la primera compañía a nivel internacional en obtener la aprobación de un fármaco de origen marino, como es Yondelis, para el tratamiento del cáncer, en este caso para el tratamiento de sarcomas de tejidos blandos, que se produjo en el año 2007.

¿Puede comentarnos qué especialidades de la ciencia involucran sus proyectos?

Cubrimos una buena parte de las especialidades de la ciencia, ya que en la plantilla de PharmaMar contamos con químicos, bioquímicos, farmacéuticos, biólogos, médicos oncólogos, veterinarios, ingenieros químicos, etc.  Todos ellos son necesarios para descubrir las moléculas activas, hacer los estudios preclínicos y clínicos, y fabricar los medicamentos bajo rigurosos controles de calidad. De hecho tenemos en plantilla 53 doctores (PhD), lo que refleja la apuesta de la compañía por la investigación propia.

Un nuevo hito para PharmaMar: lurbinectedina en fase de aprobación en EEUU

Además de Yondelis, uno de los proyectos de la compañía que más expectativas está creando es lurbinectedina, ¿sería posible recordar para los lectores de nuestro blog cuál fue origen del proyecto?

Lurbinectedina nace como consecuencia del programa de Química Médica que el equipo de I+D de PharmaMar llevó a cabo con el fin de desarrollar una segunda generación del fármaco Yondelis. Como muestra de las expectativas creadas, es de destacar que lurbinectedina ya ha sido designado medicamento huérfano para el tratamiento de cáncer de pulmón microcítico por la Agencia Americana del Medicamento (FDA), la Agencia Europea del Medicamento (EMA), la Agencia Suiza de Productos Terapéuticos y la Therapeutic Goods Administration de Australia.

En los últimos meses, lurbinectedina ha logrado los mayores hitos de la compañía y ha situado a PharmaMar en el foco de la actualidad científica. Los resultados del ensayo “Basket” de fase II con lurbinectedina se comunicaron como presentación oral en el congreso mundial de oncología ASCO 2019 (American Society of Clinical Oncology) para el tratamiento de cáncer de pulmón microcítico en monoterapia.

Antes de proceder a su comercialización, necesitan la aprobación de la agencia de medicamentos correspondiente. En este sentido, ¿en qué fase se encuentra lurbinectedina?

En diciembre de 2019, con los resultados del mencionado estudio, presentamos a la FDA la solicitud de registro de lurbinectedina bajo la regulación de “accelerated approval”. Las aprobaciones aceleradas de la FDA se realizan con medicamentos para el tratamiento de enfermedades graves aún no cubiertas, como es el caso del cáncer de pulmón microcítico recurrente.

Recientemente, la FDA ha otorgado el “Priority Review” para lurbinectedina. La designación “Priority Review” acorta a 6 meses la evaluación de la solicitud de registro, con todo lo que eso significa, y acelera el proceso de aprobación del medicamento. Un proceso estándar conllevaría mínimo 10 meses.

Otra excelente noticia para la compañía. Ya tenemos fecha límite para la posible aprobación, será el 16 de agosto de 2020 cuando la FDA emita su decisión sobre lurbinectedina en EE.UU. para tratamiento de cáncer de pulmón microcítico En el caso de obtener la aprobación, lurbinectedina podría empezar a comercializarse en la segunda mitad de 2020.

El pasado mes de diciembre anunciaron la firma de un acuerdo de licencia en exclusiva para lurbinectedina en EE.UU. con Jazz Pharmaceuticals, ¿en qué términos?

El acuerdo con Jazz Pharmaceuticals se ha convertido en el más cuantioso de la historia de la compañía, pudiendo alcanzar un valor total de más 1.000 millones de dólares. De ellos, 200 millones ya han sido recibidos y los otros 800 adicionales están ligados a hitos regulatorios y objetivos comerciales.

Además de en EEUU, ¿en qué fase se encuentra lurbinectedina en otras regiones?

Estamos trabajando intensamente en el desarrollo del fármaco y preparación del dossier de registro en otras regiones. De hecho, tenemos acuerdos de licencia con otros socios en países como Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur, China, Vietnam, Malasia y algunos países asiáticos más.

Esperamos que a medio plazo podamos hacer llegar el fármaco a los pacientes de estas regiones, así como a otras muchas más en el resto del mundo, como Europa o Japón. Lo que ya es un hecho es que hay pacientes de 13 países europeos y del resto del mundo que ya han sido tratados con lurbinectedina en uso compasivo.

La protección de la Propiedad Industrial en una empresa farmacéutica

Como responsable de Propiedad Industrial e Intelectual de PharmaMar, ¿en qué consiste su trabajo? (a grandes rasgos)

En líneas generales, mi trabajo al frente del área de Propiedad Industrial, que se engloba dentro del Departamento de I+D, consiste en definir la estrategia de protección de los distintos activos y desarrollos científicos de la compañía de acuerdo a los criterios de la dirección, gestionar la cartera de patentes y marcas, que incluye realizar auditorías periódicas de las mismas, así como supervisar la redacción y tramitación de las solicitudes de patente, controlar las publicaciones propias para evitar divulgaciones perjudiciales, revisar las cláusulas de propiedad industrial de los diferentes contratos de la compañía y, finalmente, vigilar publicaciones y patentes de terceros respecto a nuestros productos.

PharmaMar cuenta con una amplia cartera de patentes y solicitudes, ¿puede dar cifras? ¿Cómo se gestiona?

Aproximadamente la cartera de patentes de la compañía está compuesta por unas 1400 patentes incluidas en unas 40 familias. El modelo de gestión de la propiedad industrial se encuentra integrado en la estrategia empresarial de la compañía. Es por ello que realizamos evaluaciones periódicas de la cartera de patentes, manteniendo sólo aquellas familias que creemos que aportan valor a la compañía, ya que, o bien protegen productos en fase de desarrollo, o que ya estamos comercializando nosotros mismos o a través de nuestros socios, o bien constituyen activos potencialmente licenciables a otras compañías. Este último caso, por ejemplo, ha sucedido con la compañía Seattle Genetics, especializada en el desarrollo y comercialización de anticuerpos conjugados, a la que le hemos licenciado varias de nuestras patentes para su uso en ese campo.

¿Qué condiciona el ámbito geográfico de protección por patente?

El ámbito geográfico de protección dependerá del interés en el proyecto, de manera que antes de tomar una decisión e incurrir en un gasto económico más elevado, revisamos el estado de desarrollo del mismo.

En cualquier caso, tenemos unos países o regiones en los que prácticamente siempre buscamos protección, que incluyen Europa, Estados Unidos, Japón, Australia, Canadá y los países BRICS, que representan más del 90% del mercado farmacéutico mundial. Cuando el proyecto es de mayor interés, ampliamos la cobertura a otras regiones como Sudamérica, Sureste Asiático, Estados Árabes, etc…

En general se tiene la creencia (errónea) de que sólo hay una patente que protege un producto farmacéutico. ¿Cuáles son los distintos niveles de protección?

Una vez tenemos indicios de eficacia in vivo del fármaco con un nivel de toxicidad tolerable, procedemos a solicitar protección para la molécula y análogos de la misma, a fin de bloquear a posibles competidores, así como la ruta sintética para la obtención de dichos compuestos.

Más adelante, normalmente durante la primera fase del desarrollo clínico, lo usual es intentar obtener protección para la formulación farmacéutica del principio activo que se administra a los pacientes, así como dosis y pautas de administración del fármaco.

También es frecuente la protección del uso del principio activo en combinación con otro compuesto antitumoral, cuando se observa que las dos sustancias, actuando en conjunto, provocan una respuesta mayor a la suma de los efectos que provocarían por separado, lo que llamamos sinergia.

Finalmente, es susceptible de protección cualquier mejora en el proceso sintético original del principio activo, así como el descubrimiento de alguna forma cristalina durante el desarrollo galénico. Todo esto no es obvio y requiere grandes esfuerzos de I+D.

¿Por qué es importante tener varios niveles de protección?

Hay que tener en cuenta que el desarrollo de un nuevo fármaco es un proceso largo -normalmente transcurren entre diez y quince años desde el descubrimiento hasta el lanzamiento del medicamento al mercado – y muy costoso, por lo que intentamos maximizar el tiempo de protección por patente. El objetivo es proteger los distintos resultados de I+D durante el proceso para obtener un monopolio sobre las innovaciones resultantes y tratar así de recuperar la inversión y obtener beneficios.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que en algunos países o regiones las administraciones regulatorias dan protección por exclusividad de datos tras la aprobación de comercialización del fármaco. Esto ocurre, por ejemplo, en Europa, donde durante un periodo de diez años ninguna compañía de genéricos podría comercializar el fármaco.

En definitiva, se trataría de mantener algún tipo de protección por patente para el fármaco, más allá de los 5 años adicionales del certificado complementario de protección en el caso de Europa, y que ayudara a mantener la exclusividad de mercado frente a las compañías de genéricos.

I+D: la clave de PharmaMar

Entendemos que PharmaMar tiene muchas colaboraciones con centros de investigación y universidades. ¿Qué papel juega la PI en estas colaboraciones, y cómo lo gestionan?

Así es, tenemos multitud de colaboraciones con centros de investigación, universidades, hospitales, nacionales e internacionales. Cada uno de ellos tiene sus propias políticas en materia de IP y, a veces, no es sencillo llegar a acuerdos.

Nosotros tenemos una política de compañía que implica que toda propiedad industrial que se genere a partir del uso de nuestros compuestos en cualquier investigación que lleven a cabo los centros ha de pertenecer a PharmaMar, más aún cuando somos nosotros los que financiamos la investigación. Normalmente, los centros no suelen presentar problemas y cumplen con la obligación de asignar las invenciones a PharmaMar, mientras que nosotros concedemos el derecho de publicación a los autores.

En Estados Unidos no es así, ¿verdad? ¿cómo lo gestionan allí?

En Estados Unidos, por ley, las invenciones surgidas de investigaciones financiadas con fondos federales han de pertenecer al gobierno o al centro de investigación y la situación es más complicada. Normalmente se soluciona mediante la concesión de licencias exclusivas por parte de los centros.

A la hora de negociar los contratos de investigación, también debemos tener en cuenta las obligaciones contraídas en materia de IP con nuestros socios en los acuerdos de licencia para el desarrollo y comercialización de nuestros productos, casos de Yondelis, Aplidin o Lurbinectedina.

¿Qué dificultades tiene una empresa española innovadora centrada en la oncología como la suya? (por ejemplo comparado con empresas americanas, o multinacionales)

En un sector tan regulado como el farmacéutico, en el que los tiempos de desarrollo y aprobación del fármaco son bastante largos y muy costosos, una de las principales dificultades para una empresa como la nuestra es la de obtener financiación para poder acometer los proyectos de investigación.

Actualmente estamos realizando un gran esfuerzo en I+D, dedicando a investigación el 70% de nuestra facturación. En este sentido, la principal fuente de ingresos que mantenemos es la procedente de las ventas de Yondelis, para el tratamiento del sarcoma de tejidos blandos y para cáncer de ovario, que ya se comercializa en aproximadamente 80 países, aunque en ocasiones también hemos recurrido a ampliaciones de capital en bolsa.

También sería deseable un mayor apoyo a la I+D por parte de la administración, ya que creemos firmemente que invertir en investigación es invertir en futuro y en la mejora de la calidad de vida de los pacientes.

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